UCDM


Para crear lo nuevo se debe deshacer lo viejo. Esto sólo se puede hacer desde la mente

Aquí el cambio es pasar de estar inconsciente a ser consciente y la conciencia que ya eres.

Imagina que estuvieras viviendo una vida donde los días parecen quedarse cortos y faltos de tiempo. Una vida donde el estrés es tu compañero y en la que el “tengo que hacer” es la frase que te persigue en tus pensamientos. Una vida donde el dolor está en primera fila y en la que sientes que el sufrimiento te arrastra en demasiados momentos. Una vida donde la felicidad es instantes de ausencia de dolor, con principio y  fin hasta la siguiente buena época. Una vida donde las situaciones se hacen contigo y crees ser su víctima. Una vida donde parece que todo se repite sin saber por qué, donde vuelves a encontrarte con las mismas cosas una y otra vez. Una vida donde cada cual se cree su dueño y creador de su propio destino. Una vida donde el poder, el éxito y el dinero son claves de la plenitud y ser el mejor es imprescindible. Una vida donde crees que hay que competir para llegar a ser alguien y acumular muchos conocimientos para ganar la carrera. Una vida donde el miedo triunfa en cada acción y donde tú eres tú y el resto del mundo es otra cosa diferente a ti. Un mundo donde te comparas con tu vecino para comprobar cómo estás llevando de bien o de mal las cosas. Un mundo donde hay que luchar y esforzarse sin medidas si quieres conseguir algo. Si, imagínate un mundo donde sientes que te estás perdiendo algo, donde te resignas a lo que hay y no aceptas nada de lo que es. Un mundo en el que buscas un sentido fuera de ti y donde acabas encontrando frustración por no dar con ello. Un mundo donde nada es suficiente, donde siempre quieres más para estar mejor o cambiar las cosas de fuera. Imagina este mundo así, donde das por válido todo lo que piensas y sientes, donde no te cuestionas nada, donde juzgas todo y donde reaccionas sin más a las cosas. Un mundo donde habitas en modo automático y del que quieres huir muchas veces. Un mundo en el que, tal vez, te llama a ser algo más de lo que crees que eres, porque con lo que crees que eres notas que algo no marcha como debería. Un mundo cargado de creencias a las que eres totalmente fiel, donde tienes miedo a “perder”, a fracasar, a ser rechazado, a morir, a amar. Imagínate un mundo donde crees que estás separado de todo, del mundo, de ti mismo. Un mundo donde se discute por todo para nada, donde sólo existe lo que se ve a través de los ojos y se filtra ante nuestra mente. Imagínate un mundo hecho a tu medida, acorde a tu sistema de pensamiento, acorde a tus creencias, aunque éstas no sirvan de nada y generen más desdicha que dicha. ¿Te imaginas un mundo así? ¿O más bien te suena de algo?

Es increíble darnos cuenta de que algo así pueda ser nuestro mundo. La pregunta que podemos hacernos es si estamos viendo la vida con las gafas adecuadas o si nuestra visión está afectada por algo que nos hace ver las cosas de esa manera tan sufrida. ¿Qué es verdad? Si somos honestos con nosotros mismos llegamos a la conclusión de que nada de lo que pensamos o creemos es una verdad absoluta, ni siquiera todo aquello que percibimos podemos asegurar que sea verdad al cien por cien.

¿Cómo podemos saber que nuestra mente se confunde? Diría que la mente está equivocada siempre; siempre que mantenga esa creencia de que tú estás separado de todo lo demás, todos sus pensamientos serán falsos y en lo falso se sufre. En la verdad no hay sufrimiento. ¿Y cuál es la verdad? la mente no lo sabe. La mente sólo conoce su sistema de creencias y pensamientos, ese que ha ido formando durante vidas. Un sistema creado con la fiel idea de que tú estás separado de mi, de las demás personas, de los demás seres vivos, de las situaciones “externas”, del mundo en su totalidad. Lo que pasa allí lo percibes como algo que no tiene que ver contigo, y lo que percibes acá lo “vives” como algo que te afecta a ti y que no eres responsable para nada de ello.

Iluminar la mente

Reconocer lo que no eres.
Estar atento.

Entender la mente no es tan complicado, sólo que nos da miedo y preferimos creernos la idea de que es complicada y así seguir en la aparente comodidad de vivir sobre lo que ya conocemos, por muy a disgusto que permanezcamos en el sofá de la resignación y la repetición.

Entender la mente es conocerte a ti mismo, conocer la verdad que yace en ti, experimentar y saber qué eres, y para ello es necesario reconocer lo que no eres, lo falso y lo ilusorio que has creado sobre ti. Iluminar la oscuridad, ser consciente de tu sistema de creencias, darte cuenta del poder de la mente, arrojar luz sobre tus miedos y pensamientos, permanecer atento a lo que ocurre dentro de ti y deshacer todo para destapar la verdad. 

Todo lo que la mente cree, lo crea. Ese es su poder. Encarcelada en un sistema de creencias, genera las circunstancias adecuadas para dar veracidad a las mismas; pensará y actuará en base a esas creencias, y todo lo que perciba dará cuenta de que ese sistema es cierto. Todo se ha vuelto muy automático y de esa manera todo se nos ha vuelto muy real. Aquello que va acorde a lo que creemos se ha convertido en nuestra verdad, sin darnos cuenta de que algo que es verdad abarca todo, no se puede cuestionar, y sólo con que pienses en algo que creas que es verdad, cualquier otra persona podrá rebatirlo, lo verá desde “otro punto de vista”, y su verdad será otra. La verdad es verdad para todos, no sólo para ti, por eso es que tu verdad, no es la verdad, sino una opinión creada desde tu sistema de creencias. Vives en base a tu sistema de creencias, y siendo esto así, ¿hasta qué punto estás viviendo la realidad? ¿Hasta qué punto ves la realidad tal cual es? Proyectamos nuestra mente al exterior, lo que vemos es una percepción de nuestro mundo interior. Tus sentidos perciben y tu mente filtra toda esa información en base a lo que conoce para llegar a una conclusión que verifique lo que ya sabía, pero ya no sólo eso, tu mente cree ciertas cosas y con lo que cree percibe el mundo de una manera o de otra, todo en base a lo que cree. Percibimos el mundo en referencia a lo que creemos, y lo que creemos lo proyectamos al mundo. ¿Dónde está aquí la realidad si todo depende de nuestra mente?

La realidad, para ser real, tiene que ser la misma para todos. 

Para conocer la realidad total, tal y como es, y conocer la verdad,  es necesario que nosotros seamos reales, seamos lo que somos en verdad, sin filtros ni condicionamientos. No sé otra manera de vivir en plenitud que ésta: Siendo lo que Soy y no lo que creo que soy. No se puede vivir desde una idea.

Tenemos una idea sobre lo que somos, y eso, al final,  es sólo una idea más, y una idea no es nada, no es real porque no podemos asegurar nunca su verdad de manera absoluta.

El punto importante es empezar a desarmar lo que no es. Alumbrar mediante la atención nuestras creencias, pensamientos, juicios, ideas, todo lo que la mente condicionada crea a cada instante. Es como ver a un amigo disfrazado y para saber quién es le vamos despojando de sus prendas de vestir para, al final, ver al amigo que siempre ha estado debajo de ese traje. Lo que somos ya está ahí, sin embargo estamos totalmente cubiertos por lo que no somos, dormidos dentro del disfraz, dentro de la mente. Despertar no es más que prestar atención, estar alerta, abrir los ojos para observarnos. Una mente despierta es una mente atenta.

Cuando en alguna ocasión me comentan que nosotros somos lo que pensamos, que somos nuestra mente y que podemos controlar casi todo, yo siempre les animo a que cierren los ojos un instante e intenten no pensar en nada. Como es lógico, la mente se pone a mil y no cesa de pensar. Se ha tornado automática y dominante en nuestras vidas. No la controlamos en absoluto. Uno se da cuenta con sólo ese pequeño ejercicio, pero vamos un poco más lejos. Si observamos nuestra mente en silencio, con los ojos cerrados, nos damos cuenta de que tenemos pensamientos  de pasado y futuro, o juicios sobre los demás, la situación o nosotros mismos (que en general nos machacamos bastante. Somos crueles con nosotros y con los demás). La mente condicionada y separada es cruel. Observa la mente, experiméntate como observador. Te darás cuenta de que la mente no trae nada nuevo, de que no sabe nada sobre la realidad del momento presente, de que permanece distraída, y una mente distraída no se entera de nada más de lo que ya sabe.

¿Te imaginas una mente que no asociara, que no estuviera apegada a un sistema de creencias, que no interfiriera en nada? ¿No te suena esto a realidad y libertad? 

Confía y ten fe en lo que eres aunque aún no lo sepas. 

Desde la mente es desde dónde se deshace todo, desde donde se suelta el sistema carcelario mental, desde donde puedes entrenarla, desde donde reconoces lo que no eres y recuerdas lo que sí que eres, desde donde se ilumina todo, pues lo que eres no necesita ser iluminado, es la mente lo que se ilumina.

 

No es cambiar unas creencias por otras. Sólo observa y experimenta. 

Las resistencias y el miedo son normales. Tu sistema de pensamiento seguro estará actuando en este momento por todo lo que leíste. Te animo a que le observes y te des cuenta de todos sus argumentos. Más lo que eres sigue estando ahí.

 

UCDM

Un Curso de Milagros. Un Curso obligatorio

“Todo lo que es verdadero es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado. El Ser es inalterable porque ya es perfecto, pero la mente puede elegir a quién desea servir. Cambiar de mentalidad significa poner tu mente a disposición de tu verdadera Autoridad”.

 

Con todo mi amor por ti.

Rebeca

 

Para dar más comprensión a los textos y lecciones de UCDM, hemos puesto a vuestra disposición estas lecturas en un lenguaje donde los conceptos puedan crear menos resistencias para su comprensión. Esperamos que disfrutéis de las mismas y os animamos a realizar cada día los ejercicios del manual. (Lecturas “traspasadas” por Rebeca Rodríguez)

Cada semana podrás ver una lectura nueva.