Transitando el Miedo


TRANSITANDO EL MIEDO

"¿Qué es la vida sino ausencia de miedo?"

“Qué es la vida sino ausencia de miedo?”

Me he dado cuenta de que los momentos más reales y sentidos de mi vida han estado vacíos de miedo. En este sentido podría decir que el miedo no es más que ausencia de vida y por ende una gran ausencia de amor.
Hemos dado tan poca importancia a la palabra amor y nos hemos centrado tanto en el concepto de miedo que sentimos más de la segunda que de la primera.
Nos hemos encargado de leer libros, de acudir a talleres, de hacer cursos, de tomarnos unas vacaciones en la otra punta del mundo para quitarnos esa sensación de miedo que nos crea ansiedad y desasosiego. Sin embargo por el amor hacemos mucho menos. No nos molestamos en cultivarlo ni nos cuestionamos tan siquiera que pueda ser el condimento esencial para transitar el miedo de manera segura y parar de huir de nosotros mismos.
Hemos llegado al punto de actuar como que el miedo y el amor no son cosa nuestra, que para deshacernos del miedo necesitamos de alguien o de algo ahí fuera y que para sentir amor necesitamos de nuestro entorno porque se nos aprecia como algo que se consigue de fuera.
Cuántas veces reaccionamos ante el miedo sin reflexionar sobre él, sin valorar que es nuestro y que nos pide que nos hagamos cargo de algo (de nosotros).
Ni siquiera somos capaces de darnos cuenta de que es miedo lo que sentimos, sólo miedo; sin embargo estamos tan acostumbrados a temerlo, a ignorarlo, a taparlo, que hemos creado un sin fin de emociones y sentimientos que sirven de escondite de nuestro miedo.
La rabia, la ira, la tristeza, la ansiedad, la depresión, todos ellos a servicio del miedo para que éste no salga y se revele.
La idea tan antigua y pegajosa de que sentir miedo es de cobardes, de que el miedo es algo desagradable y malo, de que el miedo hay que derribarlo de la manera que sea y evitarlo a toda costa, descoloca nuestra mente y produce un caos que nos impulsa a actuar de manera desequilibrada, automática y desprovista de amor.

El miedo no mata ¿sabes? No, no mata. ¿A caso conoces a alguien que haya muerto por sentir todo el miedo que sentía? Difícilmente. De hecho nos pasamos el día con miedo: Miedo por llegar tarde al trabajo, miedo por hablar delante de personas, miedo por perder el trabajo, miedo por no poder pagar los recibos, miedo por enfermar, miedo a ser rechazado, miedo a perder a alguien, miedo a sufrir, miedo a nos estar a al altura de alguna situación, miedo por volverse loc@, miedo a no saber educar a nuestros hijos… miedo, miedo, miedo. Y con todos estos miedos amaneces cada día otorgando un sentimiento que lo tape, algo que se ha vuelto tan mecánico y tan sutil que ya ni eres consciente de ello. ¿Te has muerto a pesar de sentir todos esos miedos sin saberlo? No. Pero la realidad es que sus efectos les tienes cada día: Irritación, estrés, ansiedad, depresión. Todos sentimos los efectos del miedo.

Ahora que ya sabes que todo lo que te pasa es MIEDO, SOLO MIEDO, ¿podrías decirme los efectos diarios que tienes del amor?
El amor te dije que es ausencia de miedo, la vida es ausencia de miedo. ¿Estás viviendo o tienes miedo? No es algo que lo comente porque sea externo a mi. Todo esto me lo digo y me lo pregunto a mi misma también. Tenemos miedo.

No veo ninguna manera de combatir el miedo, sólo observo la posibilidad de transitarlo con amor. Supongo que cuando transitas algo el final es que lo has transcendido, todo esto sin la necesidad de combatir contra algo que te pertenece. Si hemos venido a este mundo con una emoción como el miedo, que nos dispersa y nos separa, que es muy nuestro, cabe la posibilidad de que algo también nuestro nos ayude a trascenderlo, algo bastante más grande que el miedo. Yo sólo conozco el amor.
Cualquier cosa que haces con amor es seguro, es pleno y es sano.
Cuando cocinas con amor, cuando trabajas con amor, cuando tratas a los demás con amor, cuando paseas con amor, todo lo que haces con amor hace que sientas lo que eres en verdad, y esos momentos que eres tu de verdad, están totalmente vacíos de miedo.
Si esto es así, ¿no será la medicina para el miedo?
Transita el miedo con amor, transita el miedo sin miedo, transita el miedo con vida y tal vez lo trasciendas sin necesidad de luchar ni de sufrir.
Hoy transitaré mis miedos con amor, con vida, con lo que soy. No buscaré fuera, pues el amor ya está ahí.

Un cálido abrazo;

Keka

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