Lo último que dejaría escrito 1


Lo último que dejaría escrito

Esta noche por mi cabeza ha pasado la idea de qué sería lo último que haría si mañana mis ojos no se abrieran. Nadie me lo garantiza, así es crea lo que crea y quiera lo que quiera. Yo no decido si mañana sigo aquí o no. Con esta idea siento que no quiero perder “el tiempo” y pienso en lo que me gustaría hacer si mañana no despertara en mi cama otro día más: Escribir lo que me gustaría que fuera mi primer-último capítulo de mi  último libro. Su título, sin más, sería este, tal cual, sin rodeos ni adornos, sin palabras o frases rebuscadas, sencillamente lo que es: “Lo último que dejaría (o dejo) escrito”.

Me gustaría decirte antes de mi “posible marcha” que pares ya de buscar por ahí fuera. Que comiences a realizarte las preguntas adecuadas y dejes las preguntas absurdas y distraídas. Deja de creer que una profesión te hará feliz, que una casa te hará feliz, que una pareja te hará feliz, que todo aquello externo a ti te hará feliz. Lo habías oído ya, cierto, pero esta vez te digo, créetelo de una vez. 

Deja de preguntarte qué quieres y vete al grano. Deja de hacer planes y pensar en el futuro, vas tarde, no llegarás allí pues estás en hoy. Deja de dar vueltas al pasado, la vida está fluyendo y tu te estás perdiendo todo. No creas que todo se para esperándote a ti, el universo sigue hacia adelante y no hace guardias esperando a nadie. Entérate porque aún sigues estando en un lugar que dejó de existir hace ni sé. 

Aprende ya y de una vez que tu cabeza poquísimas veces acierta y reconoce que no sabes cómo vivir el presente ni cómo amar. Ríndete y se humilde, sabes que no te conoces y no sabes quién eres. Deja de distraerte en fantasías de cómo sería tu vida si…y  presta atención a la realidad. ¿Sabes hacerlo? pues si no sabes, no sabes.  Se sincero y dilo, en ese punto comienzas el verdadero viaje. No te voy a engañar, tendrás que currártelo. 

Para un minuto, ahora, y cierra los ojos. No pienses en nada. Aguanta…aguanta…un minuto nada más. Pide a tu cabeza que no piense durante ese minuto…

¿Qué tal fue? ya…no te hace caso. Ese es tu trabajo. Esto es lo que quiero decirte, ahí es donde debes comenzar. ¿Ves cómo el jaleo está ahí y no fuera? El trabajo de dentro a fuera, no puede realizarse al revés, así que para de dar vueltas. 

Cada mañana te lavas los dientes y te duchas, dedicas un rato a tu higiene corporal. ¿Y tu higiene mental? ¿Creías que no era necesario? Vuelve a parar un minuto y dile a tu mente que pare de pensar. ¿Sigues creyendo que no es necesario? Aprendiste a limpiarte los dientes, no has dejado de hacerlo ningún día por higiene. Aprende entonces a “limpiar” tu mente y no dejes de hacerlo ningún día por higiene. Al fin y al cabo, la mente es más importante que los dientes, ¿no crees?

Meditación y Mindfulness

Atención plena para el entrenamiento de la mente.

Ten claro que tendrás que entrenar, pues no sabes de que va la higiene mental.  Comienza por ahí y luego, irás viendo. 

Observa, la realidad no es otra cosa que lo que está sucediendo en este preciso instante, pero no la ves porque estás pensando en mañana, en ayer, en ilusiones, en fantasías…y eso, no es la realidad, no es lo que está sucediendo en este instante. ¿Entiendes ahora la falta que te hace la higiene mental? El ruido no viene de afuera,  viene de dentro. Con tanto jaleo, no se puede escuchar lo importante. Observa. Si tu mente está de pasado a futuro, no estás escuchando la verdad. ¿Comprendes? Observa. ¿Dónde está ahora tu mente? Realmente necesitas higiene ahí dentro.

¿No estás cansado ya? Qué de energía se va estando de pasado a futuro, de preocupaciones a culpas, de querer estar allí estando aquí. ¡Qué de energía estás gastando! Y tú no estás en ninguna de esas ideas. No estás en ninguno de esos pensamientos. Tú sólo estás aquí y ahora. Aprende a vigilar tu mente, entrena, observa.

¿Quieres ir más allá? Comprende que el agua si no está en calma no te permite ver sus profundidades. Entrena y calma entonces, y verás tu profundidad, antes es imposible. Entrena entonces. Yo te comparto cómo lo hago: MEDITA, siéntate y MEDITA. Sólo eso. No tienes que hacer nada más. ¿Te parece duro? ¿Te da miedo? Es tu higiene mental…y por dinero haces mil burradas mucho más grandes.

¿Y qué me dices de tu higiene emocional? Tampoco te hablaron de ella. ¿Cuántas veces te paras a sentir-te? Ah! ¡que no tienes tiempo! Pues tengo que decirte, es contigo con el que pasas todo el día, con el que estarás el resto de tu vida, y nada que quieras dejar de lado en ti te ayudará a evitarte a ti mismo. Querer evitarse a uno mismo es como querer parar la lluvia en medio de una tormenta. ¿No sabes sentirte? Aprende. Sólo se aprende sintiendo lo que sientes ahora. Sentir es sentir, no pensar sobre lo que sientes. Sentir es dejarte sentir la sensación que esté. ¿No te gusta lo que sientes? Pues es tuyo…está ahí y seguirá estando donde encuentre hueco. Te seguro que si lo sientes te acabará “gustando”, sólo que ahora no me crees. 

¿Qué creías que era amarte a ti mismo? No, no era ir a la peluquería, ni regalarte un coche a ti mismo, ni ponerte fuerte o delgada, ni comprarte todo lo que se te antoje. Mírate, sabes que no, no eran todas esas cosas. Amarte empieza por darte la higiene fundamental: Tu mente, hacerte cargo de ella, y tus emociones, hacerte cargo de ellas. Si, amarse es responsabilizarse, como la madre que ama a sus hijos y se responsabiliza de ellos. No le des más vueltas. Amarse empieza por todo esto. 

¿Y después? pues mira, cómo aún no te has amado no lo sabes. Sólo entonces verás a través del agua en calma y conocerás el verdadero amor. Algo que va más allá de ti y de mi. Ese sentimiento que mueve el universo. ¡Qué exagerada! Comprueba, entrena, experimenta y saca tus conclusiones. Pero hazlo, no concluyas sin saber, pues no sabemos nada, reconócelo. Verás con los ojos del presente, porque tu mente entrenada te permitirá ver la realidad del aquí y ahora, y sólo en ese instante del momento presente verás lo que yo veo hoy, porque mañana no sé si estaré para seguirte contando lo que sigo aprendiendo.

¿Te cuento algo más por si mañana no estoy? La felicidad no es lo que imaginamos ni lo que nos contaron. Es otra cosa. La plenitud, la abundancia, no es lo que imaginamos ni lo que nos contaron. Es otra cosa. ¿Y qué es? Pues…cómo explicarlo…cómo explicar lo que ya es, lo que ya eres, lo que ya somos…¿Puedes ver un lago en calma, dónde el sol se refleja y puedes ver a través de sus aguas lo que hay en el fondo? No le sobra ni falta ninguna gota, ningún pez, ni ninguna planta. El sol no le molesta, y cuando un pececillo salta, el agua se mueve, pero pronto vuelve a su forma. Esto es. Sólo se me ocurre explicártelo de esta manera. Nada evitará que los peces salten y puedan remover sus aguas, pero el lago siempre vuelve a su forma. 

Si. Si mañana no estuviera aquí, te dejaría escrito esto. Ya puedo dormir tranquila aunque no abriese los ojos otro amanecer, pues pude abrirlos estando aquí ahora. ¿Y mi última petición? ¡A los que van a morir se les concede una última petición! HAZ TU HIGIENE. Esa es mi petición. AMATE y CONOCE EL AMOR. CONOCETE A TI MISMO. MEDITA. OBSERVA. DESPIERTA. EXPANDE TU CONCIENCIA. RESPONSABILIZATE. SE LIBRE. Parecen muchas cosas, pero ¿sabes? Son lo mismo.

(PD: Si mañana no “despierto”, hacer una gran fiesta sin funeral. Podéis tirarme al lago, para que no os estorbe mi cuerpo, jejejeje)

Con todo el cariño, de corazón a corazones.

Rebeca

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Acerca de RebecaSusana

Escritora. Psicoterapeuta Transpersonal, Coach Holístico, conferenciante y formadora. Enfocada en el desarrollo personal y transpersonal de las personas, con el objetivo de mejorar la vida de los demás.


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