El Obstáculo es uno mismo


El Obstáculo es uno mismo

Hoy es de esos días que vuelves a casa con una sensación de impotencia. Tal vez incluso te permitas destilar un poco en el sofá con toda la tranquilidad del mundo, pues sabes que puedes sentir todo aquello sin hundirte ni desestabilizarte y seguir nadando en el océano de la vida, tumbada en sus olas, dejándote llevar sin más. Todo está bien.
Realmente debería de ser así para todo el mundo y no lo es.

reflexion

Reflexión

Tengo la suerte de volver a este espacio fuera del bullicio cuando mi jornada de trabajo termina, sin embargo me acompaña esa quietud durante esas horas en la ciudad, rodeada de personas de todos los estatus, con sus diferentes trajes, con sus preocupaciones y ocupaciones. Me pregunto si piensan en hacer algo para solucionar su malestar, su ansiedad, su tensión, su estrés, sus faltas de horas de sueño o su depresión. ¿Realmente quieren? Hasta cuándo van a soportar esas cargas? Por experiencia sé que el cuerpo tiene su aguante físico, tal vez la enfermedad les termine llevando a aceptar la ayuda que tanto ansían y que tanto rechazan.

Si, veo bastante sufrimiento durante esa jornada y siempre me invade la urgencia de querer hacer algo para mejorarlo, sin embargo la gente tiene miedo de aceptar la mano que estuvo en su lugar, sencillamente porque pocos confían en las buenas intenciones y tienen muy clara la idea de que estar bien es complicado, casi imposible, que no podrán. Me surge entonces otra pregunta, ¿por qué yo pude y tú no? Da igual las respuestas que quieran darme, nada me hace diferente al que tengo delante. Ni yo fui más fuerte, ni yo tenía ningún don especial.
Entonces creen que yo no he tenido sus problemas y que tal vez por ello fue más fácil conseguir la tranquilidad que vivo en el día a día. Qué conclusión más absurda.

Por supuesto que he tenido estrés, y ansiedad, y depresión, y angustia, y miedo e inseguridad. Claro que he vivido el sufrimiento, y la incertidumbre, y la sensación de descontrol, de desorientación y caos.

Y a parte de todo esto, aprendí en el camino. Aprendí de la desconfianza, de la ignorancia, de los pensamientos, de mi propia responsabilidad, de los daños, de la pérdida, de las emociones, de las relaciones, de la honestidad, del trabajo y de las personas, y del mundo que me rodea.

Sigo haciendo la pregunta, ¿hasta cuándo van a estar soportando todo ese malestar?
Hemos llegado a perdernos tanto que ya no creemos en las personas que están dispuestas a ayudarnos, a acompañarnos. Uno quiere seguir el sólo buscando soluciones, las mismas, las de siempre, esas que le llevan al mismo sitio una y otra vez, e incluso empeorando sus síntomas.
¿A caso es que nos hemos acostumbrado tanto a ese “sufrimiento” que no queremos deshacernos de él? Tal vez plantearnos algo
tan nuevo como es dejar de ser un personaje sufriente, nos levanta ampollas de miedo. Si dejamos de ser el que sufre, ¿qué pasará?

Queremos mejorar, innovar, ser más creativos, adaptarnos a la velocidad de la evolución, crecer en todos nuestros ámbitoimg_8624-1s, pero ¿hacemos lo suficiente al respecto? ¿Hacemos todo, lo máximo para conseguirlo? ¿O seguimos agarrados a nuestras ideas, creencias y pensamientos de antaño convencidos de que son las mejores sólo porque son “nuestras”? En lo de siempre no existe transformación. Para adaptarse es necesario evolucionar y crecer, y para evolucionar y crecer es necesario salirse de lo de siempre, de “lo mío”; y para salirse de “lo mío” se necesita el equilibrio que buscas, pero que no encuentras porque lo sigues
haciendo desde el miedo a dejar el “personaje sufriente”. Honestidad bruta.

¿Hasta cuándo seguiremos como estamos, como estábamos ayer, y antes de ayer, y la semana pasada, y la anterior..? Crees que no se puede, ¿y si te estás equivocando?

Lo más difícil de mi trabajo es que las personas quieren ayuda y no se dejan ayudar, tal vez es que esperamos que los demás hagan nuestro trabajo por nosotros y se responsabilicen de nuestros “males”.
Lo más complicado de mi trabajo es que las personas no se creen que les quieres ayudar y que la única intención es mejorar todo este panorama para seguir evolucionando. Para hacerme rica, me hubiese quedado donde estaba anteriormente.
Pienso en la sociedad en la que quiero que crezcan mis hijos. ¿Alguno más lo piensa?
No hay nada más apasionado que compartir la tranquilidad y quietud que uno experimenta cada día.

¿Hasta cuándo vas a seguir siendo tu propio obstáculo?

Un cálido abrazo.

Keka

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